• Iván Márquez

Vacaciones libres de crueldad.


¿Cuántas veces en el transcurso de tu vida no has sentido por lapsos a veces prolongados un aletargamiento de tu cuerpo que parece que llevas severas noches en juerga sin oportunidad de curar la correspondiente cruda con el descanso apropiado? Te duermes en tu trabajo, en el semáforo hasta que el carro de atrás tiene que interrumpir tu viaje a tu lugar favorito porque ya ha cambiado la luz, te pesa hasta abrir la lata de la bebida energizante, en fin, literalmente arrastras tu persona por todos esos sitios a donde tu inevitable agenda te lo exige.

Sin entender aun porque se insiste en relacionar en términos los males de la vida con los animales, a este peculiar estado físico, anímico y psicológico se le llama El mal del puerco, pobres puercos, en realidad nada tienen que ver con los motivos por los que sucede, ni siquiera se asemeja en lo más mínimo a su movimiento y lo digo por experiencia, tengo una cerdita que a la hora de correr por la comida saca sus recónditas habilidades olímpicas y puede darle batalla a cualquier otro animal. Este estado está asociado con el estrés, los excesos y pésima alimentación.

El fácil acceso a la información a través de la red nos ha dejado claro como el abuso del consumo de animales en nuestra alimentación está directamente ligado a múltiples padecimientos, la carne incluso es de acuerdo a recientes investigaciones es un potencial agente físico carcinógeno que puede desencadenar este mal, pero bueno, omitiré el sermón de conversión vegana por esta ocasión porque en realidad es instarlos a erradicar los primeros dos factores, estrés y excesos lo que por ahora me interesa; nada más propicio para eso en estas fechas que las merecidas vacaciones, oportunidad de fugarnos de la cotidianeidad y refugiarnos en nuestros parajes favoritos; dicen que a la tierra que fueres haz lo que vieres y si bien en apariencia todo se vale por que la finalidad es esa precisamente, no necesariamente tenemos que ser partícipes o patrocinadores de algunos espectáculos que muchas veces las atracciones de nuestro destino ofrecen.

Está de moda nadar con delfines, asistir a acuarios, zoológicos, tomarse foto con animales silvestres drogados, paseos en elefantes, calandrias tiradas por caballos y un sin fin de atrocidades que ocultan crueldad y abuso detrás del pintoresco escenario. El problema básico del ser humano siempre ha sido la errónea concepción del sufrimiento, el dolor nunca es dolor hasta que no se experimenta en carne propia y cuando quien lo experimenta es considerado como un agente receptor de nuestros particulares intereses para la obtención de satisfacciones personales entonces sencillamente no existe, nunca existirá a menos que pueda deliberadamente ser manifestado por quien lo padece y para esto solo el lenguaje es el único medio admisible, quien no puede decir abiertamente “me duele” o “esta situación me incomoda mucho” no es escuchado y por ende mucho menos considerado, desventaja de cualquier animal.. ¿no es así?

Todos en lo absoluto formamos parte de una cadena de sufrimiento propio o de otros seres, nuestra indiferencia fortalece cada eslabón pero la ilustración de nuestra conciencia lo debilita, así que solo puedo pedirte que ahora que sales a descansar y divertirte, consideres que en esos sitios de atracción turística hay seres que están siendo abusados para que te tomes tu fotografía, tengas tu momento único, tu selfie… seres cuya única oportunidad de poder fugarse a su paraje favorito será muriendo porque solo así volverán a ser libres, en ti esta que estas vacaciones la diversión sea sana sin pisotear los derechos al bienestar de nadie, humano o no humano….habiendo dicho lo anterior, solo me resta desearles una felices vacaciones y que vuelvan con el ímpetu recargado para seguir transformando su entorno.

#animalesmarinos #delfines

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