• Iván Márquez

¿Que harías tu?


Imagina que un día de estos te levantas, observas a tu perro, tu amigo, compañero o en fin, lo que sea…te emocionas al verlo e inconscientemente tu cuerpo comienza a producir esa serotonina que te ayudara a encender motores y afrontar tu nuevo día, decides darte un espacio para una matutina sesión de afecto y después de esa lucha en lo que se convierte el intercambio de caricias, besos y lengüetazos terminas impregnado de un olor no muy agradable al olfato de algunos pero imperceptible para otros anosmicos.

Es entonces cuando te das cuenta que es hora de darle ese bañito que se merece y del cual convences con la promesa de que a su regreso la sesión de caricias será más prolongada, pues ahora no habrá hedor que les detenga.

"Imagina que te apartas de el sin saber que sera la última vez que lo veras."

Imagina que llegas a tu lugar de confianza, bajan del carro ambos contentos en el mejor de los casos, cedes la correa al empleado que te recibe, no muy bien encarado por cierto, después de todo desde hace media hora que el está contando el tiempo que falta para que termine su jornada sin importarle que apenas hace una que llego a trabajar, no te despides de tu perro porque después de todo volverás pronto a recogerlo y además no quieres que una despedida prolongada ocasione ansiedad alguna que le haga su separación triste y la perciba como definitiva, sin embargo le das su palmada en el lomo y con discreción le dices -“Anda quédate tranquilo que ya vuelvo.”

Te vas ya no tan feliz pero confiado y animándote a ti mismo pensando que el tiempo pasa rápido y pronto volverás a verlo.

Imagina ahora volver emocionado a recogerlo y lo que te entregan es su cadáver……

-¿crees que es suficiente?- Bueno ahora añade que por explicación recibes indiferencia, soberbia, prepotencia y en ocasiones una burla.


Cometer errores, es una susceptibilidad de todos, eso queda claro, algunos pasan desapercibidos y otros cuestan mucho, pero la forma como asumimos las equivocaciones es lo que nos define como personas, ya que en los negocios como en la vida, la integridad con la que nos desempeñemos definirá los resultados de nuestras acciones, la prosperidad nada significa si fue forjada con deshonestidad, si en el proceso no tuvimos la consideración para quienes con sus retribuciones ya sea en moneda o apoyo contribuyeron al éxito que somos o tenemos y que malamente con soberbia pregonamos y peor aún, si seguimos sin otorgarle el valor que la vida de cualquier especie merece aun y cuando la costumbre utilitaria nos haga creer que está por debajo del valor de la nuestra.

En las últimas semanas, una serie de desafortunados acontecimientos en estéticas caninas han puesto en entredicho la capacidad de algunas personas para ofrecer un servicio donde se manejan seres vivos, mismos a los que los usuarios otorgan un valor sentimental que si bien a veces somos incapaces de comprender, no nos da el derecho de juzgar o menospreciarlo.

Ser honorable significa respetar ese valor, hacernos responsables y merecedores de esa confianza, ponernos en el sitio de nuestros clientes y visualizar al ser vivo entregado de la misma manera que ellos, pretenderlo así cuando menos durante el tiempo que el animal dure en nuestras manos, después podemos seguir siendo tan frívolos y desinteresados como nos plazca.

"Si lo que haces lo haces solo por dinero, entonces no eres tan hábil como para saber que lo que más vale es tu tiempo."

Buscar culpabilidad alterna, tratar con desdén los obvios y merecidos reclamos, solidarizarnos por puro interés con los responsables aun y cuando la ética si es que verdaderamente se tiene dictamina que en efecto se obro mal solo perjudicara a quien cometió la falta.

La autoridad nuevamente brillando por la ausencia o aventándose el caso tal cual pelotilla caliente en un vergonzoso juego de ping pong interdependencias. ¿Algún buen samaritano por ahí que les avise que las leyes ahí están y que les pida que se pongan a aplicarlas por favor?

Es bastante claro que hoy en día y por paradójico que parezca, a falta de interés de algunas personas a adquirir la responsabilidad y a dar un trato ético y humanitario a otros seres vivos que no sean estrictamente humanos y a veces ni a nosotros mismos, la primera responsabilidad recaerá sobre nuestros hombros, tendremos que comenzar a realizar investigaciones sobre los sitios donde pretendemos confiar a nuestros animales domésticos. Por ridículo que parezca, estamos obligados a cuestionar a través de las redes sociales la reputación de tal y tal lugar.

Y esto será imperativo hacerlo porque o se hace así o se convence a ciertos personajes sobre el radical cambio de giro comercial que tendrían que realizar, mi recomendación personal….la venta de tortas, sin embargo sabemos que eso no va a suceder.

Que descansen en eterna paz todos aquellos caídos en equivocadas manos y pronta resignación a cada una de sus familias que ahora les conservan en la memoria, felices y moviendo la cola.

#crueldadanimal #perdida

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