• Ivan Marquez

La historia de capitan


Hay quienes dicen que las penas con pan son menos, en lo personal siempre he diferido por que varias veces me he sentado con la barriga llena a ver qué pasa y la sensación de nostalgia y vacío emocional cuando se presenta una adversidad no desaparecen, ah.. -¿pero que tal las penas compartidas con tu mejor amigo?- Esas definitivamente aminoran. Bueno no hablemos de penurias, mejor realicemos una pequeña introspectiva al pasajero agobio que representa tener que prepararte para ir a trabajar, el cumulo de valor que requieres para vencer el tedio de la obligación, no todos tenemos la dicha de trabajar haciendo lo que más nos gusta, muchos…simplemente morimos de la manera más lenta cuando día a día consumimos vida sin vivirla, inmersos en una rutina viviendo para trabajar sin detener aunque sea por unos instantes el tiempo para observar que sucede a nuestro alrededor, mucho menos para apreciarlo….pero bueno. -¿nada es gratis verdad?

Sin embargo, existen quienes han encontrado una manera de hacer de esos momentos pesados de trabajo algo significativamente emotivo, agradable y hasta divertido. Cosa curiosa es que no hubo la necesidad de consultar ningún especialista para poder descubrirlo, no hubo necesidad de contratar un ingeniero industrial que descifre fórmulas de rendimiento, o psicólogo que maquiavélicamente manipule la mente del empleado, pues paradójicamente muchas veces es quien menos tiene por perder quien más tiene para enseñarte a disfrutar.

Esta historia trata de Capitán y su mejor amigo humano, a quienes descubrí en uno de esos momentos en los que detuve mi vida para observar que sucedía a mi alrededor. Apreciándola sorbo a sorbo de mi delicioso café veracruzano, sentado en una pequeña terraza de la avenida principal de Xalapa.

Un par de estrellas citadinas.

¿Cuántos de los que estamos leyendo no nos hemos parado de una mesa como si nos hubieran colocado dentro del pantalón un puñado de hormigas cuando vemos pasar un perro aparentemente solo en dirección a cruzar una avenida?- ¿Hasta sensación de vacío en el pecho sentimos verdad?. La primera vez que vi pasar frente a mí a capitán procure mantenerme pasivo, solo observando cómo se perdía a lo lejos pero atento a que no le sucediera algo, algo inquieto debo admitir, me percate que se detuvo y retomo su marcha en sentido contrario de vuelta a donde estábamos nosotros. –Esta perdido- Pensé…..pobre, un perro callejero más a merced del monstruo que le representa una ciudad y pues yo de visitante ni cómo ayudarlo.

Canijo perro, de repente todo cobro sentido cuando analice la seguridad con la que se desenvolvía, caminando confidente entre el hormiguero de personas que le rodeaba sin temor a nadie. –Este viene acompañado- Le comente a mi compañera quien tácitamente observaba con la misma inquietud que yo. Pronto nos dimos cuenta que a unos pasos atrás venia una persona con sombrero llamativo y atuendo peculiar quien no perdía de vista a capitán y de vez en cuando capitán detenía su segura marcha para voltear y devolver esa mirada que funcionaba perfectamente como correa evitando así perderse entre la multitud.

Ambos se detuvieron en la esquina y como si eso fuera previamente ensayado, capitán tomo su lugar sentado en la acera mientras el, al tiempo que el semáforo se ponía en rojo comenzaba a ejecutar su actuación, un artista más de esquina con singular talento, digno de ser contratado en cualquier circo en sustitución de los aberrantes actos con animales que afortunadamente ahora son prohibidos.

Mientras el ejecutaba su actuación con premura antes de que el cambio de luz indicara el tiempo de bajar el telón, capitán no le perdía de vista, no había poder humano que le distrajera… bueno humano cuando menos porque al muy baquetón poco le importo que su mejor amigo estuviera jugándose la vida a mitad de la avenida cuando una persona paso frente a él paseando a una coqueta perrita french la cual no pudo evitar ir galante a saludarla y presentarse así mismo olfateándole la cola …- “Hola chaparrita ¿como te va? ¿A qué hora te sacan al parque?” – Ufanamente parecía decir mientras caminaba justo lo suficiente detrás de ella hasta que el lazo de la lealtad parecía terminarse y darle el jalón, momento en el que el volvía con ese caminadito conquistador a tomar su lugar en la esquina para seguir observando a su mejor amigo mientras se ganaba unas cuantas monedas. Para nada interrumpía a su amigo, él era absoluto conocedor de la relatividad del tiempo y solo cuando el semáforo cambiaba y volvía a la banqueta, iba capitán a recibirlo casi preguntándole que como le había ido. Ambos compartían contentos unos minutos antes de volver a trabajar.

Obviamente, tal dominio del espacio, del tiempo y de la felicidad por parte de ambos capto mi atención y no quise dejar pasar la oportunidad de conocerlos y contagiarme un poco de eso que emanaban. Platicamos solo un poco porque el tiempo de descanso era preciado y no se podía desperdiciar, mientras él trabajaba yo acariciaba a capitán quien confianzudo se repujaba contra mí, y su mirada de orgullo que no perdía de enfoque a su mejor amigo mientras trabajaba parecía decirme -“Mira, ese de ahí es mío y solo para mi…..¿chido verdad?.

Muchas veces al estar trabajando en casa incluso escribiendo para ustedes, omitía por completo el hecho de tener a mis pies echados a algunos de mis perros, justo como los tengo en este preciso momento, algo que consideraba usual pero que ahora valoro a raíz de ver el lazo afectivo de capitán y su mejor amigo de quien no puedo por más que me concentro recordar su nombre, defecto natural de nula retención de memoria de corto plazo y no por omisión ni mala educación de mi parte, ambos leales más en lo adverso que en lo prospero, compañeros que afrontan con seguridad lo que les depare el destino porque su riqueza y fortaleza radica en tenerse el uno al otro y eso es todo lo que necesitan por que con eso…¡Ya lo tienen todo!

¿Cuánto no cambiaría el ambiente de trabajo si tan solo pudiéramos llevarlos con nosotros no creen?.. Definitivamente nunca tendríamos que trabajar.

Desde la esquina opuesta de la patria, un saludo para capitán y su mejor amigo, si alguien en Xalapa Veracruz se topa con ellos, estaré muy contento y agradecido de poder recordar el nombre de tan generosa persona cuyo corazón acoge ese vaciado perrito que aun en mis descanso acaparo mi atención y admiración.

#Mascotas #Cuidadoanimal

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