• Iván Márquez

¡De gatos, gatos y mas gatos!


Animales son todos, eso es lo que siempre decimos, sin embargo en la cotidiano de manera inconsciente seguimos mostrando nuestras preferencias, es bien sabido que mientras el 98% de la población sigue excluyendo a las vacas, cerdos, gallinas y diversas especies que también sienten y sufren destinadas al consumo humano por costumbrismo y comodidad, incluso dentro de los denominados animales de compañía porque domésticos en realidad son casi todos, seguimos excluyendo del ya tan cuestionado y elástico circulo de compasión a los felinos, si, los gatos.

Desconozco el momento en nuestra evolución en el que cómodamente decidimos creer que son auto suficientes y que en realidad no necesitan ayuda, en este punto me confieso no ser persona de gatos y haber cometido el mismo pecado, pero se debe más a una cuestión de alergia y no de aversión.

"Los gatos necesitan ayuda y decenas de cadáveres que amanecen son el testimonio"

El hecho de que su horario y lapso de desenvolvimiento sea nocturno no les exime del riesgo, decenas de cadáveres que simplemente amanecen atropellados, atacados por perros, envenenados y cuanta horrenda manera más de morir pueda existir son testimonio de ello.

Definitivamente la población urbana felina y más la feral necesita de ayuda, erróneamente las organizaciones se han enfocado más en los perros dejando a sus suerte a los gatos, pero no conformes con eso, ante alguna contingencia hacemos gala de nuestra ignorancia ofreciendo soluciones inadecuadas que terminaran perjudicándoles más que ayudándolos, de ahí la importancia de conocer las reglas básicas del cuidado de la población felina urbana ya que nos guste o no, fue nuestra irresponsabilidad la que les dio el origen y ahora tienen tanto derecho como cualquier otro ser vivo de cohabitar en armonía este planeta.

Comencemos por lo básico, los gatos cumplen una función primordial y esa es la de mantener controladas otras especies que podrían ser consideradas como plaga y que también son producto del hombre, así que aquí de a gratis no están, hacen su chamba y la hacen muy bien. Como toda población necesita ser controlada bajo los métodos ya conocidos como es la esterilización, capturarlos y matarlos no es la solución eso creo que ya ha quedado bastante claro en artículos anteriores. Aprender a cohabitar significa tres hechos básicos, conocerles, tolerarles y quererles, así como seres pensantes que somos seremos capaces de comprender que esa relación simbiótica que tenemos con ellos cumple su propósito y no es factible romper ese equilibrio.

Hace poco tuve el enorme placer de conocer a una implacable luchadora de la “AAA” Ambientalista, Antiespecista y Activista por los derechos de los animales, Susana Cruz. A través de su activismo de tantos años y no diré cuantos a petición personal, ha adquirido un invaluable conocimiento sobre el manejo de la especie y tras conocer su trabajo no he podido más que quedar perplejo, pues solo me ha demostrado lo mucho que nos falta por aprender de ellos. Lo que han hecho para poder contener la sobrepoblación de gatos ferales es verdaderamente increíble, sobre todo porque representa un trabajo realizado con la participación ciudadana para poder llevarlo a cabo con la debida responsabilidad sin que esto implique una sobrecarga de trabajo para la organización a la que pertenece.

Intentare resumir los puntos básicos de su estrategia en el entendido de que para posteriores dudas dejare a su disposición los enlaces de contacto para que estas puedan ser aclaradas personalmente, pero sobre todo para despertar en ustedes el interés en activarse y ayudar a los gatos de nuestra comunidad mediante un conocimiento más profundo de su labor en su página.

Primero que nada y habiendo quedado claro que los gatos cumplen una función….¡QUEDA ABSOLUTAMENTE FUERA DE LA CUESTION REUBICARLOS! – Eso equivaldría a matarlos. Una comunidad de gatos literalmente se casa con el espacio donde se desenvuelven, así como no aceptan nuevos miembros, ellos no serán aceptados en otras comunidades, las riñas y la imposibilidad de sortear los nuevos peligros de la zona son letales en la totalidad de los casos aun y cuando pensemos que es una zona en despoblado, el gato aprende a sortear los peligros de su territorio, aprende a cohabitar primero que nosotros y a mantenerse con los recursos que la zona ofrece, así hará su chamba contento podría decirse. Lo adecuado es capturar, esterilizar y liberar de nuevo en su territorio, si pensamos que erradicarlos de la zona es la solución únicamente estaremos creando el efecto de espacio vacío que eventualmente será habitado de nuevo por nuevos gatos.

Susana Cruz y The Gat Feral han desarrollado un exitoso programa implementado en la Ciudad de México y Guadalajara, donde nombran líderes comunitarios que se encargan de monitorear a la población y llevar a cabo un censo aproximado para posteriormente realizar la captura con trampas especiales aprobadas por la fundación y así poder ser sometidos al proceso de esterilización, revisión médica a detalle donde se les da tratamiento si tienen algún padecimiento, marcaje de orejas para identificación, cuidado post operatorio y liberación en su espacio.

Estos líderes son quienes se encargan de estar en constante comunicación con la fundación para transmitir cualquier eventualidad pero lo más bonito del asunto es que son quienes ahora se encargan de cuidar que nadie les haga daño pues habiendo perdido su capacidad para reproducirse ya no tienen por qué ser molestados por el ser humano.

"Cambiar las leyes es muy fácil, solo se necesita un funcionario ávido de reconocimiento."

En Baja California como en todo el país, implementar esta estrategia es la solución esperada por muchos, puesto que lo que anteriormente y de manera estúpida se hacía que era envenenarlos ahora es un delito, sacrificarlos o reubicarlos era inhumano e inefectivo, esto amigos…sencillamente es el futuro. Ojala las organizaciones que erróneamente se les denomina perrigatistas que son mas perreristas que gatistas sin critica de por medio claro esta, puedan echar a andar este modelo, puesto que no podemos jactarnos de ser una sociedad orgullosa de contar con un código penal que sanciona la crueldad animal si en retribución no contamos con los métodos humanitarios efectivos de control y manejo de poblaciones urbanas de animales.

Cambiar las leyes es muy fácil, solo se necesita un funcionario ávido de reconocimiento, hacer de las consecuencias de cambiarlas lo que realmente soñamos es lo difícil, nuestro sistema legal ya probo ser ineficiente concediéndoles el eufemismo, pero eso…..es chile de otra salsa y lo discutiremos a su tiempo.

Los invito a ver estos magníficos videos que ampliaran nuestra visión sobre los gatos y resumen de manera estupenda el trabajo realizado por Susana Cruz a través de Naturaleza animal y The Cat Feral,

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