• Iván Márquez

Antes de adquirir un animal exótico.


Un autoestima dañado puede valerse de todo para disfrazar la realidad, la acuciante necesidad de atención y reconocimiento es el reflejo de una identidad inexistente hambrienta de aceptación, paradójico pero la carencia de amor propio nubla la razón y no nos permite comprender que dicha aceptación es más fácil cuando comenzamos aceptándonos a nosotros mismos.

Es fácil confundirse y pensar que la integración a la sociedad está condicionada por el estatus, el poder adquisitivo o la cantidad de hazañas que se realiza, creer que está a la venta y fijarle un precio es un error común que se agrava cuando la moneda en curso es la hegemonía.

Pretender impresionar con la posesión de animales exóticos y silvestres es una práctica usual entre las personas con el perfil anteriormente descrito, ya que la falta de aptitud para integrarse cuando con dinero se ha suplido al intelecto solapa el aburrimiento de una mente inhábil que piensa que todo está a la venta.

Resulta prácticamente indebatible la cuestión de la falta de inteligencia o mínimo sensatez cuando no se es capaz de comprender que absolutamente ninguna especie vivirá mejor en un espacio que no sea ese ecosistema para el cual fue predeterminada a existir. No existe especie silvestre alguna que disfrute de un espacio confinado porque son de naturaleza libre y su organismo les exige el recorrido diario de una vasta cantidad de kilómetros, la falta de este libre esparcimiento se traducirá tarde o temprano en una conducta agresiva o estereotipada con una alta posibilidad de degenerar en tragedia no únicamente para ellos sino para nosotros también.

Nuevamente, el utilitarismo del ser humano antropocentrista, reduce a mero objeto a un ser vivo, desechable si se desea o si no cumple su propósito.

En el 99% de los casos donde se adquiere un animal exótico como doméstico, este sufre una muerte sumamente dolorosa en un periodo relativamente corto comparado a su longevidad natural, por falta de conocimiento y educación en la especie y capacidad para poder cuidarle, en el mejor de los escenarios terminara en zoológicos también muerto por enfermedad, deprimido o bien experimentando el maltrato en algún espectáculo, nada cercano a esa vida digna en libertad a la cual tiene derecho.

La gran cantidad de lagunas en las leyes y reglamentos existentes, aunados al alto índice de corrupción y desinterés por parte de autoridades que ejercen los cargos sin credenciales que los califiquen como aptos carentes de ética y empatía hacia los animales, el mercado negro y tráfico ilegal de estas especies, son solo algunos de los factores primordiales contribuyentes a que día a día sea mayor el número de especies en peligro de extinción.

Por eso, la próxima vez que pienses que hacerte acompañar de un animal exótico o adornar tu casa con uno te hará ver más interesante, reconsidéralo, porque en una sociedad evolutiva preocupada por la preservación del medio ambiente solo te hará ver estúpido y eso… es algo que ni el dinero puede disfrazar.

#Animalessilvestres #Explotacionanimal #Cautiverio

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